El Partido Liberal (PL) de Brasil lanzó el miércoles 4 de noviembre la candidatura del senador Rogério Marinho (PL-RN), actual líder de la oposición en el Senado, a la presidencia de la cámara, el cargo más alto de la institución. La postulación cuenta con el apoyo formal del partido Novo. El objetivo declarado es impedir que Davi Alcolumbre (União-AP) siga en el cargo a partir de 2027.
Los aliados de Marinho consideran que las cuentas pueden cuadrar, incluso sin el respaldo formal de otros partidos. El Senado de Brasil tiene 81 miembros, por lo que se necesitan 41 votos para ganar.
Las cuentas: 41 votos y una votación secreta
El punto de partida es la lealtad total de los dos bloques que impulsan la candidatura: los 29 senadores del PL y los tres del Novo, que suman 32. Faltarían nueve votos. Según los cálculos del grupo, esos votos vendrían de cuatro senadores del Republicanos, dos del Partido Progresista (PP), uno del MDB, uno del Podemos y uno del PSD. Sumados, llegan exactamente a 41, sin margen de error.
El mayor obstáculo es que la votación es secreta. En una contienda reñida, la traición puede venir de cualquier lado, y ningún bando puede estar seguro de que sus acuerdos se mantendrán en las urnas.
La contraofensiva de Alcolumbre
La federación União Progresista anunció formalmente su apoyo a la reelección de Alcolumbre. Según los escenarios que trazan sus aliados, el actual presidente también podría contar con votos de disidentes dentro de la propia bancada del PL. Es la misma estrategia, devuelta a la oposición.
Para proteger la candidatura de Marinho, miembros del PL presionan a los senadores del partido para que declaren públicamente su voto a favor. La idea es convertir esa exposición pública en un arma política contra Alcolumbre.
El reloj: 1 de febrero
La elección de la mesa directiva del Senado está prevista para el 1 de febrero, el mismo día en que los diputados de la Cámara de Diputados eligen a su presidente. Hasta entonces, la oposición debe mantener su unidad, sostener la presión y convencer a nueve senadores de otros partidos que ya declararon su apoyo al presidente actual. Las negociaciones entre bastidores continuarán voto por voto.
Por qué importa
El presidente del Senado dirige la cámara y fija su agenda, lo que convierte el cargo en uno de los más poderosos del Congreso brasileño. El Partido Liberal es la mayor fuerza de oposición en el Senado.
Análisis VDD
Presentar un candidato propio es lo que se espera de una oposición que quiere serlo: no aceptar la reelección como un hecho consumado. La aritmética es ajustada y depende de la lealtad total y de nueve votos que todavía no tienen un dueño formal. Pero la disputa demuestra que el Senado no tiene por qué ser un territorio de candidatura única. Si Marinho logra mantener cohesionada a su bancada, la derecha podría dejar atrás el papel de comparsa y disputar de verdad el control de la cámara.




