La noche electoral en Estados Unidos dejó a Donald Trump su primer revés en el Senado. El demócrata Roy Cooper, exgobernador de Carolina del Norte, derrotó al republicano Michael Whatley, candidato respaldado por el presidente, y le quitó al Partido Republicano un escaño que era suyo. La victoria fue proyectada por The Associated Press.
Carolina del Norte cambia de bando, Florida se mantiene
En Florida el resultado fue el contrario. La republicana Ashley Moody ganó y conservó el escaño en manos del partido de Trump.
Otros dos demócratas también triunfaron. En Georgia, Jon Ossoff fue reelegido frente al republicano Mike Collins. En Virginia, Mark Warner aseguró un nuevo mandato.
La cuenta del Senado: lo que necesitan los republicanos
Antes de la elección, los republicanos tenían 53 de los 100 escaños del Senado. Necesitan 50 para mantener el control de la cámara, porque el vicepresidente JD Vance desempata las votaciones. Con la pérdida en Carolina del Norte, el partido de Trump puede perder como máximo dos escaños más.
El desenlace depende ahora de las contiendas que aún no tienen proyección. Los republicanos defienden escaños en Maine, Texas, Iowa, Ohio, Alaska y Carolina del Sur. En Michigan, el partido tiene la opción de quitarle un escaño a los demócratas.
Por qué importa
El Senado es una de las dos cámaras del Congreso de Estados Unidos. Su control influye en lo que el presidente puede aprobar y en a quién puede nombrar. Para Trump, una mayoría republicana en la cámara es clave para el resto de su mandato. Cada escaño que cambia de manos estrecha ese margen.
Análisis VDD
Carolina del Norte es un estado dividido, y Cooper es un nombre bien conocido por el electorado local, con dos mandatos como gobernador. La derrota pesa, pero no define la noche. La mayoría republicana sigue en pie mientras el partido conserve los estados donde Trump ganó con holgura en 2024. Los resultados de Texas, Maine y Alaska dirán si el presidente termina su mandato con el Senado en manos de su partido.




