Davi Alcolumbre (União Brasil-AP), presidente del Senado de Brasil, negocia en todos los frentes para ser reelegido en la votación de la Cámara alta prevista para febrero de 2027. Según el diario O Estado de S. Paulo (Estadão), activó el llamado "modo Lula" y está "negociando lo imposible" para mantenerse al mando. La noticia se publicó el 2 de noviembre de 2026 y tuvo eco en la cuenta @NewsLiberdade en X.
Apoyo de Lula y promesas en todos los frentes
Estadão informa que, tras la segunda vuelta presidencial, Alcolumbre recibió el respaldo del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), para su reelección. La revista Veja también cuenta que el senador volvió a acercarse al mandatario para obtener dos años más al frente del Congreso. Brasil 247, que cita a Veja, señala que él dijo a ministros del Supremo Tribunal Federal (STF, la máxima corte del país) de su confianza que las negociaciones están en etapa avanzada.
Según Estadão, incluso antes de que terminara la segunda vuelta, Alcolumbre empezó a deslizar en los pasillos el compromiso de destrabar la amnistía para los condenados por los disturbios del 8 de enero. También habría abierto espacio para debatir un eventual indulto al expresidente Jair Bolsonaro, presidente de Brasil de 2019 a 2022. La estrategia, según el diario, sería atraer a la oposición y fragmentar al Partido Liberal (PL). Alcolumbre sostiene ante sus interlocutores que busca la pacificación para "dar vuelta a la página" de la tensión entre Lula, los Bolsonaro y el STF.
Obstáculos y apoyos que no votan
Estadão afirma que estas gestiones tropiezan con obstáculos. El indulto es una prerrogativa exclusiva del Poder Ejecutivo, es decir, de Lula. La amnistía enfrenta fuerte resistencia en el STF y en el gobierno. Según el diario, la única negociación considerada viable hoy es el juicio de la ley de dosimetría, que reduce las penas aplicadas a los condenados por el 8 de enero.
El periódico añade que Alcolumbre pregonó el respaldo de líderes que no votan en la elección del Senado. Anunció el apoyo de la federación União-PP, con base en declaraciones de Ciro Nogueira y Antonio Rueda. Ciro no fue reelegido senador y Rueda es diputado. Según Veja, União Brasil y Progressistas suman 12 senadores, lejos de la mayoría.
También hay un reparto de espacios. Estadão relata que el presidente del Senado negocia desde los mejores despachos hasta relatorías y comisiones, como las del Presupuesto de 2027.
El PL tiene 28 senadores y candidato propio
Del otro lado está el PL, que, según Veja, se consolidó como la mayor bancada, con 28 parlamentarios. El senador Rogério Marinho (PL-RN) debe oficializar su candidatura a comienzos de noviembre. G1 informa que el partido debería tener nombre propio, pese al acercamiento de Alcolumbre.
Estadão dice que el núcleo bolsonarista "raíz" mantiene reparos hacia Alcolumbre y sostiene que él no cumplió acuerdos en los últimos cuatro años. Según la columna del diario, el senador aún no habló con el ala radical del PL y admite ante sus interlocutores que no hay nada cerrado en esos temas.
Por qué importa
El presidente del Senado controla la agenda de la Cámara, incluido qué proyectos llegan a votación, y influye en las comisiones y el presupuesto. Por eso la contienda es una prueba clave de poder entre el gobierno de Lula y la derecha. La votación es recién en febrero y el tablero puede cambiar mucho. La oficialización de la candidatura de Marinho, la reacción de la base bolsonarista y el desenlace del juicio de la dosimetría en el STF dirán si el "modo Lula" de Alcolumbre convence o queda en promesa sin respaldo.
Análisis VDD
Quien fue elegido con votos de la derecha y ahora corteja al gobierno de Lula pide un voto de confianza que su propia base dice no tener motivos para dar. Las promesas que dependen del Ejecutivo o del STF, y los apoyos de quienes ni siquiera votan, no sustituyen un compromiso concreto. Con la mayor bancada, el PL tiene legitimidad para disputar el mando del Senado y exigir a quien pide sus votos algo más que gestos de bastidores.




